Era un habitual de las ferias de ganado y de los concursos de arrastre y daba gusto ver cómo trataba a sus vacas, con un amor y un cariño, sin igual.
La primera vez que lo vi, fue en un concurso de arrastre en el pueblo de Montaña Alta, y quedé maravillada con la exhibición que hizo, fue de los mejores.

Desde aquí, quiero mostrar mi más sentido pésame a su familia y dejarles mi pequeño homenaje.





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